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Afilando la sierra en tiempos de covid

Más allá de alguna debilidad cinematográfica, con los McFly de protagonistas, nunca me he sentido especialmente atraído por viajar al futuro. Prefería seguir los consejos del profesor Keating, carpe diem, disfruta el presente. Y hasta ahora esta filosofía de vida me había ido bien.

El dichoso coronavirus también ha estropeado esto.

afilar la sierra

Aun sintiéndome afortunado de poder, de momento, vivir el presente sano, y de disfrutar del amor y la compañía de mi familia, no puedo evitar desear de cuando en cuando que el final de este mal sueño acabe ya. Vivir en una distopía ha cortocircuitado mi idilio con el día a día.

Y trato de viajar al futuro en mi máquina del tiempo imaginaria y acabo frustrado por no saber qué fecha poner en el lugar de destino.

Yo que presumía de ser un hombre tranquilo, excepto en las colas del aeropuerto, descubro contrariado que eso que la gente llamaba ansiedad debe ser algo parecido a esto.

Las nubes de incertidumbre nublan el presente, y mientras cruzo los dedos para que no acaben descargando una tormenta, no paro de añorar el sol. Me cuesta asimilar que sin moverme del sitio quizás hemos viajado a otro lugar, con otro clima y otras costumbres. Nunca había llegado a un sitio tan lejano y tan inhóspito con menos pasos.

Y mientras nuestras mentes tratan de adaptarse a este nuevo mundo, nuestros cuerpos y nuestros hábitos, sobre todo los laborales, siguen anclados a ese pasado cercano y anhelado (y puede que irrecuperable totalmente), y seguimos remando hacia adelante, ignorando si a la vuelta del meandro, nos esperan rápidos, cataratas, o aguas calmadas.

Pareciera que pararnos a pensar nos diera miedo, que mantenernos ocupados fuese más necesario que prepararnos para los nuevos escenarios, que la velocidad importase más que el destino (incluso que el tocino). Creo sinceramente que es tiempo de afilar la sierra, como Stephen Covey  denominaba en su famoso libro al  hábito de renovarnos y buscar la mejora continúa, y sin embargo tengo la sensación de no parar de talar árboles.

Y sin saber yo mismo cómo romper esta dicotomía, sí tengo claro, que desde el punto de vista teórico es tiempo de buscar la pausa, de darse permiso para hacer lo que nuestro voluble ánimo nos pida, y de dibujar futuros, en el nuevo escenario post covid19, alineados con nuestros valores y nuestros sueños. Y no hablo de un optimismo pueril y desatado, hablo de tratar de construir ilusiones sensatas, desde el desánimo actual. Y sí, sé que es tan aconsejable como complejo de llevar a la práctica.

Porque no se puede afirmar que a todos nos vaya a ir bien después de este cataclismo (por desgracia, lo que sí se puede afirmar es a mucha gente le irá mal), pero sí que todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de planear un nuevo futuro en el que nos encontremos realizados. 

¿Qué quieres ser cuando esto acabe? ¿Qué quieres cambiar en tu vida o en tu entorno laboral? Date una pausa, piénsalo, y afila la sierra. Es el momento adecuado.

 

 
saw by Adrien Coquet from the Noun Project

Jesús Garzás

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