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Diez razones para irse de vacaciones

Seguro que alguno al leer el título pensará “Yo no necesito tantas”, pero este artículo va enfocado sobre todo a aquellos que siguiendo el mismo ideario que este blog han conseguido trabajar en lo que les apasiona y que a veces se cuestionan algo tan básico como es tomarse unos días de total relax.

Además, qué narices, estamos en verano arrasados por una ola de calor y yo acabo de regresar precisamente de mis vacaciones, con lo que el cuerpo me pedía hacer un artículo menos sesudo, más fresquito y con una dosis de humor para que en caso de que se os frían las neuronas sea a consecuencia de las altas temperaturas y no de mi lectura.

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  1. Dar prioridad a quien la merece. Las vacaciones son para los tuyos. Si se te llena la boca al hablar de conciliación familiar pero eres incapaz de soltar el móvil o el portátil por más de diez minutos vives en la paradoja de la mala gestión de prioridades. Los días de descanso son tu oportunidad, desconecta tus dispositivos electrónicos o simplemente apártalos de tu vista durante la mayor parte del día, aprovecha para dedicar tiempo a aquellos que lo agradecerán y lo recordarán incluso cuando tú ya no estés ¿Cuántas vacaciones recuerdas? Seguramente, si haces memoria, todas. Si quieres que la película que pasa delante de tus ojos antes de morir sea larga, asegúrate de pasar tiempo de calidad junto a la gente que te importa.
  2. Mirar los retos laborales con una nueva perspectiva. ¿Estancado en el mismo problema durante mucho tiempo? ¿Te sientes incapaz de encontrar esa solución que buscas con tanto ahínco? Pues desconecta. Cuando estamos muy metidos en un asunto en concreto es fácil llegar a encallarse, sentir que avanzar es algo imposible. En la mayoría de los casos esto sucede porque estamos tan dentro que tenemos sólo una única perspectiva. Irse de vacaciones unos días te ayudará a retomar ese tema a la vuelta desde un nuevo punto de vista, o desde varios. Cuanto más distancia hayas conseguido tomar, cuanto mejor haya sido la desconexión, mayor número de perspectivas aparecerán a tu vuelta. A veces te sorprenderá descubrir que la solución había estado siempre ante tus ojos.
  3. El trabajo espera. Una de las preguntas que suena estos días de boca del trabajador responsable es “¿Pero cómo me voy a ir precisamente ahora? “ Querido amigo/a, según un estudio de la universidad de Illinois que me acabo de inventar mientras escribo estas líneas y que está basado en mi propia experiencia laboral, el 95% de los temas que aparcas por vacaciones te esperan tal y como los dejaste. Tu cliente no se va a suicidar ante la imposibilidad de encontrar a alguien tan competente como tú, ni el mundo dejará de girar sin tu estimable aportación. Si algo es indemorable , no te preocupes encontrarán la forma de seguir adelante sin ti, y si se puede retrasar, algo que sucede con la mayoría de los asuntos, para tu fortuna (o desgracia), según perspectiva, aguardarán a tu vuelta . Aaaaaay (suspiro), recuerdo mis años de inocencia laboral cuando pensaba que al regresar los temas que había tenido que dejar abiertos estarían ya resueltos por otras personas. Qué bonita ingenuidad.
  4. Viajar abre la mente. El dilatador de mentes por antonomasia es viajar, visitar lugares diferentes a los que vives, conocer nueva gente, nuevas culturas. Las vacaciones, o una excedencia voluntaria o forzosa del mercado laboral, son la oportunidad perfecta para conocer mundo y descubrir que la mayoría de montañas que ponen nubes sobre tu vida son simplemente granos de arena. Viajar, esa red social en directo y en 3D que no te dejará indiferente.
  5. La tecnología te ayuda a estar cuando no estás. Pues sí, la cosa avanza tanto que para aquellos que sienten que no pueden desaparecer por una temporada porque piensan que dejarían un vacío que no se podría rellenar en las redes sociales, o, peor aún, que su índice Klout caerá en picado, hay soluciones. Herramientas que te permiten programar contenidos. Vale, lo reconozco, yo este año lo he probado a pequeña escala y funciona bien por lo menos para tu conciencia, y está mucho más acorde con el espíritu de este post que llevarte un portátil para escribir una entrada en vacaciones como hice el año pasado. Más vale un achuchón de trabajo antes de marchar, que llevarte el trabajo contigo. Recuerda, la clave está en desconectar.
  6. Mejora tu aspecto. En vacaciones se come bien y te suele dar el sol. Si quieres ser un candidato atractivo o simplemente si quieres dejar que en tu empresa te dejen de llamar Nosferatú, unos días para que te dé el aire y adquieras algo de bronceado sin duda te van a venir bien. Lo importante está en el interior, de acuerdo, pero darle un aspecto más saludable a tu exterior nunca te va a venir mal.
  7. Lo recomiendan hasta para los bebés. Si los pedagogos recomiendan a los niños de guardería que un mes de desconexión es importante… ¿cómo no lo va a ser para una persona mayor? Esto es algo que he aprendido con mi pequeño, si no lo sacas de la rutina corres el riesgo de acabar dándole un vida rutinaria. Amigos y amigas, por mucho que nos gusten y nos den seguridad nuestras pequeñas rutinas, la vida es eso y mucho más. Abre una ventanita y no te conformes con mirar al exterior, salta afuera aunque sea por unos días.
  8. Ayuda a replantear una gestión del tiempo más eficiente. En vacaciones tu calendario cambia de tal modo que sirve para cuestionarte si esas citas ineludibles diarias que tienes marcadas son realmente tan ineludibles. Desde esa reunión de seguimiento de las cinco hasta esa parada rutinaria en casa para ver las noticias a las nueve, o , sí, reconócelo aunque sea duro, El hormiguero a las nueve y media… desparecen en vacaciones y, sorpresa, no pasa nada. Así que a lo mejor ahora puedes replantearte si realmente no tienes tiempo para escribir un post, o para llamar a tu abuela. Al regresar aprovecha a revisar tu calendario vital y dale cabida a esas cosas que tus saboteadores internos tienen aparcadas con la manida excusa de la falta de tiempo.
  9. Haz que corra el aire entre tus compañías tóxicas. Es más fácil tener compañías tóxicas en tu entorno laboral que en tu entorno personal, o cuando menos puede depender menos de ti el poder apartarlas cuando están en el ámbito del trabajo. Conoces la teoría y las evitas e intentas hacerles el menor caso, pero desde luego irte unos días a cientos de kilómetros de distancia de ellas te vendrán bien, e incluso llegarás a sentirte ridículo por haberles concedido más importancia de la que en realidad tienen. Con un tinto de verano en la mano y la playa ante tus ojos, tendrás claro que tu felicidad no depende de ellos en ningún caso.
  10. Nadie es imprescindible. Ocupes el puesto que ocupes, trabajes por cuenta propia o cuenta ajena, las vacaciones están ahí para recordarnos esto. Desmitifica a aquellos sobre los que crees tener dependencia y libera a esos que has hecho que dependan de ti. Interiorízalo no desde el miedo sino desde la humildad, y utilízalo para compartir y dar lo mejor de ti a los demás a tu regreso.

Jesús Garzás

3 Comments

  1. Estupendo artículo, Jesús, tal y como lo cuentas, lo dejo todo, como el bolero, y salgo despavorida. Pero, a pesar de tener toda la razón como tienes, hay un pequeño problemilla. Que no se desconecta tan fácilmente, que el cuerpo adicto ya a dosis de estrés, chirría los primeros días y la ansiedad te come porque no eres capaz de estar 5 minutos tumbada tranquilamente. Hay una inquietud siniestra los primeros días, que según estudios de Wisconsin (paralelos a los tuyos de Illinois) dura 3 días en el que el cambio brusco de ritmo nos vuelve poco menos que insoportables.
    Lo que de verdad tenemos que aprender es a tomar distancia de la distancia que hay que tomar para poder disfrutar de las vacaciones.

    • Muchas gracias por leer el blog, Nuria. Lo siento, no he podido evitar una sonrisa al imaginarte removiéndote incómoda sobre una tumbona en la playa, pero estoy totalmente de acuerdo en que hay que aprender a tomar distancia. Quizás sea una idea para otro post. En mi experiencia una de las claves es comerte tú mismo la inquietud siniestra de la que hablas, es decir, es muy tentador hablar de trabajo cuando te quema algo por dentro, pero la realidad es que si lo haces contagias a tu entorno, mientras que si te lo comes tu entorno acaba contagiándote a ti. Así que no tienes excusa, coge un sobre de Almax para la digestión de inquietudes y sal despavorida. ¡Felices vacaciones!

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