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El fallo más común en la entrevista de desempeño

Hoy toca post tan reiterativo y necesario como la advertencia de una madre. Hoy no creo que vaya a descubriros nada nuevo. El fallo más común de la entrevista de desempeño, lo es también de cualquier otra reunión. Efectivamente, hablo de la preparación.

Probablemente no os voy a decir nada que no os haya dicho antes vuestra conciencia, pero hoy me puesto mi sombrero de copa y mi levita de Pepito Grillo. Así que vamos a ello… ¿Preparados?

preparación

Bastante tiempo ocupan las reuniones en mi agenda como para encima tener que preparármelas. No lo necesito, yo lo tengo todo en mi cabeza. Soy bueno improvisando.

¿Te suenan estas tres frases?

Yo alguna me he dicho, y ¿sabéis qué? Me mentía. La preparación de una reunión es imprescindible porque sin ella, lo que hagamos después carece de valor. Como decía Villarejo (un antiguo compañero), nunca tenemos tiempo para hacer una vez la cosas bien, pero al final siempre tenemos que encontrarlo para hacerlas mal dos veces.

¿Podemos hacer una reunión de desempeño sin preparación previa? Obviamente sí. Pero si la reunión no ha sido eficiente, efectiva y útil para los dos partes… habremos cumplido el expediente, pero habremos perdido el tiempo y, quizás algo peor, habremos perdido una oportunidad.

Un jefe tiene demasiadas cosas en la cabeza para pretender llevar todo claro a una reunión de desempeño sin haberla preparado. Tendrá en todo caso una percepción de la realidad que puede haber sido concebida a través de una serie de hechos que tuvieron relevancia a lo largo del año. Incluso peor, puede que esa percepción haya sido originada a través de conversaciones con terceros.

Si tenemos en nuestra empresa un proceso de evaluación continua aún podremos confiar mínimamente en la memoria, la preparación nos llevará menos tiempo, e incluso si somos metódicos podremos asentarla en buenos hábitos, puesto que tendremos que repetir las mismas acciones más a menudo.

Si la evaluación es anual, lo que ocurre aún en la mayoría de los sitios, sin duda alguna la memoria nos puede traicionar. Más que nuestro aliado puede ser nuestro mayor inductor de errores por esa manía que tiene de ser selectiva. No preparar la entrevista convenientemente, tomándonos un tiempo para recopilar hechos que acompañen nuestras opiniones, no sólo es irresponsable sino también probablemente injusto.

La conclusión es que puede variar el cómo pero el qué es claro, la preparación del jefe es indispensable en cualquier escenario.

Pero no se trata de mirar solamente hacia arriba, la preparación del empleado es más importante aún. Si la percepción de un jefe puede ser sesgada, la percepción que tenemos de nosotros mismos suele carecer de objetividad por mucho que pensemos lo contrario. Incluso la gente más autocrítica en el fondo de su ser se juzga con cierta magnanimidad. Lo normal, e incluso yo diría que lo más sano, es mirarse a uno mismo con buenos ojos. Por tanto, sin una buena preparación que, de nuevo, apoye nuestras opiniones en hechos, lo más fácil y los más tentador es caer en el autoengaño.

El principal interesado en tener una evaluación de desempeño justa es el propio empleado, no lo olvidemos. Una preparación inadecuado o inexistente irá en su propio detrimento.

Vencer a la pereza y a las dificultades para encontrar huecos en nuestra agenda debe ser pues nuestra obligación. El secreto de una buena evaluación de desempeño, más que el proceso o la modalidad, es la preparación. Y por mucho presupuesto que tengas, ese trabajo no te lo puede hacer un consultor. Asúmelo.

 

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Jesús Garzás

4 Comments

  1. A veces a muchos les molestan las evaluaciones quizás porque crean que no se valora su trabajo o tal vez se piense que es el único que tendrá la evaluación, pero si tales se realizan a todos los trabajadores incluyendo a gerentes lograra en el empleado mayor confianza además que si se evalúa en base a objetivos se lograra mayor productividad para obtener los mejores resultados.

    • Muchas gracias por tu comentario, Ángela. Sin duda lo mejor para una evaluación es que haya coherencia y consistencia respecto a ella en todos los niveles de la organización

  2. Siempre para conseguir un objetivo hay que tener una preparación y una constancia no sólo para la evaluación. Una persona ha de ser responsable, trabajadora y constante en todos los trabajos que realice a lo largo de su vida y verá cumplidos sus objetivos. Objetivos que han de dejar huellas positivas y siempre contarán contigo para nuevos proyectos volviendo a reclamarte en cualquier puesto de trabajo.

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