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¿Estás comprometido con tu trabajo o comprometido con tu carrera?

Es bueno que se hable cada vez más del compromiso de los empleados o de su versión inglesa, el engagement, que no sólo suena mejor sino que tiene un sentido más adecuado en alguna de sus acepciones.

No hay empresa de prestigio que no lo mida y que no se jacte de poner en marcha acciones para fomentarlo y conseguir que el porcentaje de empleados comprometidos crezca año tras año. Ningún pero a este tipo de iniciativas. Sólo una observación, para ser un tan unánimemente considerado como crítico, ¿se invierte lo suficiente en él? Y no hablo de la parte económica (que obviamente tiene su importancia), hablo de expandir la cultura general sobre el tema.

¿Se informa al respecto? ¿Se consigue que el empleado lo vincule como algo que atiende a su propio interés tanto como al de la empresa? ¿Lo recompensamos o le otorgamos algún tipo de reconocimiento? Y lo más importante, ¿Sabemos identificarlo?

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He pasado por varias multinacionales, distintos departamentos y distintos puestos de más o menos responsabilidad y desconozco si en alguna de las empresa para las que he trabajado había indicadores objetivos para definir el nivel de compromiso de un empleado al igual que los hay para medir los valores corporativos o de liderazgo. Como nunca he recibido información al respecto, me temo que no. No descarto que en algún caso existiera y que estuviera acompañada de una mala comunicación o, asumo la culpa, de falta de indagación por mi parte. Supongo que mi problema en su día, como el de la propia organización, fue quedarme en la superficie y asumir como válido su significado más extendido que viene a expresarse coloquialmente como “sentir los colores” sin más explicación adicional que el ejemplo, visto en decenas de presentaciones de Powerpoint, del cerdo y la gallina y su actitud frente a un plato de huevos fritos con bacon, donde se nos dice que la gallina está involucrada mientras que el cerdo está comprometido.

Sin duda ambos casos son bastantes descriptivos pero no van más allá de lo anecdótico y son criterios tan simplificados que difícilmente pueden utilizarse como vara de medir a no ser que literalmente gestiones una explotación ganadera.

En mi opinión el nivel de compromiso tiene que ver mucho con cómo de motivado está un empleado y por eso para hablar de ello haré referencia a mi post sobre tipos de empleados según su motivación

Recordemos que teníamos empleados motivados intrínsecamente y extrínsecamente, y que utilizábamos la misma subdivisión para los empleados desmotivados.

Pues en primer lugar, para mí un empleado no puede estar comprometido si no está motivado. Por mucho que diga que sienta los colores o que hable bien de su empresa. Si lo hace simplemente porque se siente acomodado (a veces en una jaula de oro) y su objetivo en la vida es mantener su puesto aferrado a la inercia o a una indemnización jugosa no puede ser considerado un empleado comprometido por mucho que sus respuestas en la encuesta de clima le sitúen en ese bando. Será más bien un empleado asustado o precavido, y ese tipo de empleado no va a marcar diferencias ni a aportar valor a la empresa, porque su principal objetivo no es crecer sino sobrevivir. La categoría en la que habría englobarlos es en la de “estómagos agradecidos”.

¿Daríamos por supuesto entonces que un empleado motivado es un empleado comprometido? Pues al más puro estilo de un adolescente que da calabazas contestaré que sí pero no.

Según mi criterio, partiendo de la premisa de la motivación, habría que diferenciar dos tipos de empleados:

 

  • Comprometidos con su trabajo:  Este es el tipo de empleado al que en un sentido más riguroso nos referimos cuando hablamos de “engagement”, es alguien cuya motivación obedece a sus valores internos (un MI : Motivado intrínsecamente) . Si la mayoría de los valores de la empresa, tanto los explícitos (los corporativos) como los implícitos (los que se intuyen y se viven en el ambiente), están alineados con los suyos y si además el propósito de la empresa lo está con su propósito de vida, el engagement surge como una consecuencia natural. Trabajará para la compañía como si fuera la suya propia, porque de algún modo, a través de valores y propósito, lo es. Es un compromiso natural y, a poco que se reconozca, perdurable en el tiempo. Este es el tipo de empleado que interesa a la empresa y al que se debería esforzar por localizar en las encuesta de clima. Aquel a quien se debería cuidar.

 

  • Comprometidos con su carrera:  Estos son los  que responden al perfil de ME (Motivados Extrínsecamente), estarán por tanto comprometidos con su empresa en tanto en cuanto está les proporcioné la recompensa externa que buscan, bien sea en forma de dinero o de posición. Su compromiso es impostado. Si su contrato laboral se realizase a modo de contrato matrimonial llevaría algún enunciado del tipo “te querré hasta que otra persona más atractiva se cruce en mi camino” o “te prometo amor eterno por ahora”. Cuidado con entrar en su juego y aceptar aquello de “es normal porque todos trabajamos por pasta”. A todos nos gusta estar bien pagados, pero afortunadamente hay mucha gente que valora muchas otras cosas.

 

Dicho esto no estoy afirmando que un empleado “comprometido con su carrera” no pueda dar grandes años de rendimiento a la empresa que lo tiene en nómina, lo que estoy diciendo es que el dinero que invirtamos en él tendremos que intentar que de beneficios al corto plazo, porque si invertimos al largo posiblemente acabemos perdiendo.

Tampoco estoy afirmando que un empleado “comprometido con su trabajo” no esté comprometido con su carrera, lo estará pero de un modo implícito en sus acciones, es decir el reconocimiento no es para el un fin sino la consecuencia del trabajo bien hecho. Tampoco digo que un día no decida un día abandonar su empresa o su equipo. Faltaría más, está en su derecho. Lo que ocurre es que los de este tipo se asegurarán que dejan todos los cabos bien atados. Les importará y mucho lo que dejan tras de sí.

Y es que las ocasiones en las que se produce un cambio de equipo o un cambio de empresa, son aquellas en las que mejor se puede diferenciar a un “comprometido con su trabajo” de un “comprometido con su carrera”, pues en el segundo caso es probable que no le importe dejar un poco de suciedad enterrada bajo la alfombra (moqueta, en la mayoría de las empresas) pues el lugar/posición que abandona deja inmediatamente de tener valor.

En fin, el tema del “engagement” es apasionante pero no quiero extenderme más por hoy, pero seguramente volveré pronto porque algunas preguntas han quedado en el aire. Simplemente, para empezar, creía que debía aclarar que bajo esa etiqueta escondemos “estómagos agradecidos”, “comprometidos con su carrera” y “comprometidos con su trabajo” y que antes de poner ningún plan de acción en marcha conviene tenerlos diferenciados.

Jesús Garzás

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