1

La imponderable virtud de ser un chocamanos.

El chocamanos forma parte de los personajes que moran por tu lugar de trabajo. Su hábitat natural son las máquinas de café y las puertas de los despachos. El verbo fluye con facilidad de su boca de sonrisa Profiden. Su epidermis es más gruesa de lo normal para poder bajar en invierno a fumarse un pitillo, en el momento adecuado y sin necesidad de ir a por el abrigo, cuando intuya que hay una información importante que puede ser desvelada. Se mueve como pez en el agua en los eventos sociales, adereza los gin-tonics con frutos de la huerta y su arrolladora personalidad no suele dejar indiferente.

Sus enemigos suelen etiquetarle con calificativos despectivos a sus espaldas, más despiadados y menos políticamente correctos aún si se trata de un chocamanos de género femenino.

Podría quedarme en su superficie, deleitarme con la mofa y el chascarrillo y ganar fácilmente adeptos a este post. Lo que pasa es que desde que aprendí los beneficios de no prejuzgar (y si es posible tampoco juzgar) me resulta mucho más fácil apreciar la virtud de ser un chocamanos.

chocamanos2

Me gustaría haber acuñado el término “chocamanos” pero lo cierto es que no es mío, lo oí hace meses de labios de un ex–compañero y decidí adoptarlo al momento. Aunque no está exento ni de mofa ni de ironía, me parece los suficientemente descriptivo y desde luego carece de la connotación negativa explicita que tienen otros muchos calificativos más extendidos que se utilizan para denominar a este tipo de persona (o a su comportamiento extrovertido más bien.)

Seguramente mientras leías la descripción inicial algunos nombres e imágenes iban agolpándose en tu cabeza. Los chocamanos son populares, conocidos por casi todo el mundo lo que deja ya entrever uno de los muchos beneficios de su comportamiento: la visibilidad.

De hecho, pienso que ser un chocamanos es una de las competencias básicas en la empresa de hoy, cada vez más social y orientada al cliente. Y lo digo con más admiración que identificación. No soy sospechoso de ser uno de ellos, aunque no me importaría. Soy ingeniero y de alguna manera llevo innato alguno de los comportamientos asociados a nuestro estereotipo como es la timidez. Por el efecto espejo del que hablo a menudo, en el pasado, he apreciado más a la gente que trabajaba duro en la sombra que a aquellos que pretendían estar en el escaparate continuamente. Solía tender muros de protección ante esos que se me acercaban blandiendo una sonrisa Profiden y pretendiendo ser mis amigos a las primeras de cambio. Eran prejuicios.

Desde hace unos años en mis planes de mejora siempre incluyo ser un poco mejor chocamanos, aprender algunos de sus comportamientos, para poder al menos pertenecer a su especie menos glamourosa, el chocamanus comedidus. Hay quien tiene la suerte de comportarse de este modo de forma natural, el resto debemos trabajarlo, traspasar esas falsas fronteras que nos impiden crecer personal y profesionalmente. Y se empieza por ver virtud donde antes sólo se veía esperpento.

No nos engañemos el chocamanos innato, chocamanus naturalis, que es de quién más estoy hablando en este post, también puede trabajar duro en la sombra y tener muchas otras virtudes que ignoran quienes lo critican. En la mayoría de los casos es así. He conocido muchos chocamanus naturalis que eran muy buenos profesionales, de hecho cuando unen su habilidad natural a un alto nivel de trabajo y compromiso, suelen llegar merecidamente muy lejos en aquello que se propongan.

El principal problema al que se enfrenta este genuino chocamanos es que sus habilidades sociales son tan ostensibles que pueden llegar a eclipsar algunas de sus otras virtudes. Se colocan siempre en el foco y, bien gestionada, la visibilidad puede ser una lupa para sus puntos fuertes, pero mal gestionada puede ser un microscopio para sus defectos.

Algo que puede jugar también en su contra es que puedan ser metidos en el mismo saco que otros especímenes que se quedan sólo en las habilidades sociales sin más conocimiento, capacidad de aprendizaje o esfuerzo que pueda sustentarlas a largo plazo. Es el charlatán de toda la vida o chocamanus vacuum. La realidad es que este variedad es la menos numerosa, además este tipo de gente no son un verdadero problema en el largo plazo porque más temprano que tarde su burbuja acaba explotando quedando en evidencia. En algunos casos que yo he vivido sirven incluso para cohesionar al resto del equipo que al detectar un elemento dañino hace frente común para expulsarlo.

Ya lo decían nuestros abuelos: “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.”

Ser chocamanos en el entorno empresarial es como ser guapo en la industria del espectáculo, por sí sólo no vale para nada, pero correctamente gestionado puede ayudar a abrir puertas.

En cualquier caso y seamos el tipo de persona que seamos. El truco está en esforzarse por desarrollar aquellas habilidades de las que no hemos sido dotados al nacer y cuidar las que nos dieron con la lotería genética. Y desde luego examinar el entorno donde nos movemos y decidir cuáles pueden ser más útiles.

La tendencia es la empresa 2.0 donde la mayor virtud será la colaboración y donde las habilidades comunicativas jugarán un papel más decisivo aún. La buena noticia para los más tímidos es que en las redes sociales se puede desempeñar el papel de chocamanos sin exponerse al rubor o a la sequedad de boca. Es esa variedad, chocamanus palmerus, siempre lista para comentar, apoyar, recomendar y compartir conocimiento a través del mundo social. Aunque la idea no es quedarse sólo allí sino que esto sirva luego de trampolín para el conocimiento cara a cara.

En fin, que en cuanto a ser un poco más chocamanos no debe haber lugar para el prejuicio ni para la excusa. Porque algo que ayuda a mejorar la satisfacción de nuestros clientes, amplia nuestro número de contactos y redunda en un mayor desarrollo profesional no puede ser percibido como negativo por muy cómodo que resulte apostarse detrás de una barrera a soltar chascarillos.

Jesús Garzás

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *