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La Inteligencia Artificial ha llegado a la ciudad

Estamos a marzo y ya tengo claro qué asunto va a acaparar mis lecturas de “no ficción” para este 2017 (y más allá): La inteligencia artificial. Curiosamente un tema al que hace tiempo llegué a través de novelas (y películas) de ficción, pero que ahora es tan real que me hace moverme por los terrenos donde curiosidad y temor limitan.

Citando a R.E.M., es el final del mundo tal y como lo conocíamos. No se trata de un cambio que vaya a afectar a nivel laboral, ese es el efecto colateral, es una transformación social. Un tsunami irreversible que se aproxima desde alta mar. Y ahora es el momento de decidir subirse a esa ola o esperar en la orilla y dejarte arrastrar (o arrasar) por ella.

Inteligencia Artificial

No, no quiero sonar apocalíptico. Así que empezaré diciendo que tengo y siempre he tenido fe plena en la humanidad. Que creo que este cambio a la larga será para mejor, pero que la época que nos va a tocar vivir supondrá una transformación total y que el período de transición será duro para aquellos que no estén preparados, y, para que los estén, será retador y complejo.

El que sí suena bastante apocalíptico es Stephen Hawking, un tipo al que suele ser recomendable escuchar cuando pone las neuronas a funcionar, que habla de que nos enfrentamos al “momento más peligroso en el desarrollo de la humanidad”.

Según un estudio de Citibank y la universidad de Oxford, citado en el artículo que he enlazado con la entrevista al famoso científico, el 47% de los trabajos de los Estados Unidos están en riesgo de automatización mientras que en China se habla de un 77%. La media en los países desarrollados es de un 57%.

Te lo voy a decir claro: si en tu trabajo no hay un componente mayoritario de cariño, creatividad o liderazgo … no creo que puedas mantenerlo por mucho tiempo.

Si estás pensando en llegar a la línea de meta de la jubilación de cualquier manera, como un maratoniano con lipotimia, dando tumbos y dando pena, que sepas que en otro artículo que recomiendo leer, Neil Jacobstein, jefe del departamento de inteligencia artificial y robótica del think thank de la Singularity University en Silicon Valley, cifra el comienzo de esta gran transición laboral/social en 10 – 15 años. El cambio ya ha empezado.

Por eso ante este enorme reto al que nos enfrentamos, me preocupa enormemente la ceguera de políticos y fuerzas sociales, que, no sé si por paternalismo (mal entendido), por (oscuros) intereses personales, o, peor aún, por pura ignorancia, siguen mandando mensajes a la población de que aquí no pasa nada, que todo el mundo podrá mantener sus trabajos actuales, y que tendremos en el futuro pensiones tal y como las conocemos ahora. Bien, por la cuenta que nos trae, confío en que este punto acabe siendo cierto, pero, tengo cada vez más claro, que sólo será posible si en lugar de cerrar los ojos ante lo evidente, nos ponemos manos a la obra para preparar a las personas para este gran cambio. Se necesitarán grandes reformas en educación, se necesitará reestructurar el mercado laboral, y, se necesitarán grandes dosis de creatividad y visión de futuro para crear una sociedad donde inteligencia artificial y personas convivan en armonía.

Y ahí están las buenas noticias, sobre todo para aquellos a los que nos encanta la educación y el desarrollo de las personas. Nos enfrentamos a un periodo apasionante, donde no sólo podremos y deberemos ayudar a gestionar la incertidumbre, sino también influir en el rumbo de nuestras organizaciones, para que resulte más fácil encontrar puntos de encuentro que ayuden a la cohabitación de los humanos y las máquinas. Hay que inventar lo que no existe, crear nuevas profesiones, dibujar nuevos escenarios de trabajo y conciliación, y, sobre todo, hay que hacerlo sin miedo a abandonar por el camino lo que nos ha traído hasta aquí.

Es un momento excelente para empezar a decir a las nuevas generaciones que dediquen su tiempo a lo que más le apasione sin temor a equivocarnos con el consejo. Porque, por mucho que duela a las madres con mentalidad “quiero un hijo funcionario”, no hay apuesta más segura en un futuro laboral sin definir que la de hacer aquello que te haga vibrar. Es también el momento perfecto para apostar por enseñar competencias que nos ayuden a la convivencia, e incluso supervivencia en un mañana incierto.

La inteligencia artificial y el machine learning conseguirán cosas maravillosas, probablemente yo forme parte de la última generación con una esperanza de vida inferior a los 100 años, una nueva era mucho mejor puede esperar a la humanidad a la vuelta de la esquina, pero la transición no puede ni debe ser pasiva, porque si no somos capaces de crear un nuevo ecosistema que permita la coexistencia de personas y máquinas, sólo los más poderosos saldrán indemnes.

 

Chatbot by Oksana Latysheva from the Noun Project

Jesús Garzás

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