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La mala educación en la empresa

Antes que dejéis vuestra imaginación volar ante este pretendidamente ambiguo titulo os aclararé que hoy no trato de hablar del carácter hosco y despectivo con el que unos pocos amargados amenizan a sus compañeros de curro, ni de las faltas de ortografía que algún alto mando espolvorea sobre sus emails más relevantes, ni siquiera de la indiferencia con la que algunos tratan a la escobilla del baño cuando llega el verdadero momento de asumir responsabilidad sobre sus actos en la oficina.

Hoy voy a hablar de un tema que me apasiona cada vez más: La influencia de la educación y los modelos educativos en la vida adulta en general y en el mundo empresarial en particular.

 

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Empecé a pensar sobre este tema en los tiempos en los que fui promocionado a manager. De repente, de la noche a la mañana comencé a sentirme como un profesor. En parte era yo mismo, pero en parte era también el entorno. Se esperaba que tuviera respuestas para todas las preguntas, que “regañase” a los que se portaban mal, que “pusiese las notas” con criterios casi académicos… Se esperaba que me relacionase sólo con otros profesores en las horas de recreo, y de repente, si dirigía alguna broma hacía los alumnos era considerada como una falta de respeto.
Comencé a notar cómo las herencias del sistema educativo contradecían los mensajes de la nueva organización empresarial 2.0, se hizo patente ante mis ojos que hemos sido instruidos bajo un modelo antiguo que ya no se adapta a los nuevos tiempos y por eso habría que deseducar a los empleados, empezado por uno mismo, para educarlos en los nuevos conceptos como desjerarquización, compartición de información, flexibilidad, uso de nuevas tecnologías, etc.

 

¿Cuántos de los conceptos del Enterprise 2.0 se fomentan en la escuela o en la universidad?

¿Cuántos de los conceptos del Enterprise 2.0 se fomentan en la escuela o en la universidad?

Mensajes como el trabajo en equipo o el “todos remamos en el mismo barco” se contradicen con lo que hemos mamado durante años en la escuela y en la universidad, donde alumno y profesor no comparten objetivos y donde la memorización y el estudio en solitario predominan sobre la colaboración. Un alumno no puede cooperar con un profe sin ser tachado de pelota o chivato, y así lo mismo lo trasladamos al empleado y su jefe. Me parece tan simple como evidente que muchos de los comportamientos viciados en la empresa lo son porque viven anclados a la persona desde tiempos escolares. He visto gente capaz de perjudicarse a sí mismo en su crecimiento laboral con la noble pero inmadura excusa de estar respetando “leyes” asimiladas en el colegio. Desde esta óptica lo único que me sorprende es que todavía no haya visto a un empleado sacar la lengua a otro al conseguir una promoción por la que competían ( ¿o sí lo he visto?)

Y la raíz de este problema será difícil de arrancar mientras los políticos sigan viendo en la educación un vehículo de adoctrinamiento, mientras el foco y las reformas se pongan en los contenidos y no en el modelo pedagógico, mientras en las pruebas de acceso sean las mismas para alguien que quiere ser médico y alguien que quiere ser astronauta (por cierto… ¿hay alguna carrera/escuela donde enseñen a gestionar la relación entre personas en entornos colaborativos?), mientras no eduquemos para el futuro en lugar de desde el pasado… hasta entonces la herencia de la mala educación seguirá entorpeciendo el crecimiento y la colaboración en la empresa.

Así que entre tanto es deber de todos señalar en nuestro entorno laboral comportamientos que no por inconscientes e interiorizados en la escuela dejan de ser pueriles. Siempre digo que en la empresa las relaciones se dan entre adultos y así es como debemos afrontarlas. Tan malo es que el empleado siga pensando que es un alumno, como que el jefe se crea un profesor sabelotodo. Identifiquemos estos errores, pongámoslos sobre la mesa y, trabajemos desde la consciencia y la madurez.

Jesús Garzás

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