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Las personas que han practicado deporte de competición son mejores trabajando en equipo.

La afirmación que da título a este artículo no viene avalada por un estudio de la universidad de Oxford, ni siquiera por una noticia en recuadro pequeño en la sección de sociedad del periódico, es simplemente un análisis que he realizado yo mismo a través de la observación de las personas con las que he trabajado en mi vida, que no son pocas, y de la deducción lógica.

La intención no es tanto sentar cátedra como generar un debate interesante y desenfadado al respecto, lo que seguramente no impedirá que más de uno que no ha practicado deporte en su vida trate de perseguirme para convencerme de lo contrario. Estoy tranquilo, seguro que le entra flato.

relevos

La raíz de este artículo no es ni más ni menos mi interés por los lodos que los barros de nuestro sistema educativo traen a las empresas. Hace unos meses hablé sobre este tema y afirmaba que ni en la escuela, ni en el instituto y ni siquiera en la universidad se nos forma adecuadamente sobre algo tan importante como es el trabajo en equipo, lo que genera luego dificultades a la hora de trabajar en entornos colaborativos.

Sin embargo, reflexionando sobre el tema me di cuenta que estas carencias del sistema educativo sí son cubiertas en gran medida por el deporte de competición. Por deporte de competición no entiendo sólo el profesional, entiendo también el que se práctica en el colegio, en el barrio o en la universidad. Tampoco me refiero a una disciplina en particular, el nexo común es que haya un objetivo común a alcanzar por un equipo sometido a una reglas manejadas por una entidad neutral. Empecé a poner caras a esa reflexión y no tardé en llegar a conclusiones nada sorprendentes:

- Las personas que no han practicado deporte de competición son más individualistas trabajando. Esto no quiere decir que su rendimiento sea malo necesariamente, aunque si no son lo suficientemente seguras de sí mismas, su distanciamiento del grupo sí puede llevarles a este punto. Por lo general, este tipo de personas son expertos que trabajan mejor en soledad, o incluso en muchos casos de excelente rendimiento individual tomaran el camino del liderazgo. Eso sí, son un tipo de líder con más tendencia a la ejecución que al diálogo. Cuando tengas un nuevo jefe/a pregúntale qué deporte practicó en el pasado… y si te dice que ninguno, o te dice que va mucho al gimnasio, prepárate para recibir órdenes.

- Por el contrario las personas que han practicado deporte de competición son grandes jugadores de equipo también en la oficina. Suelen tener más facilidad de hacer amigos dentro del grupo de trabajo y se encuentran cómodos navegando en pos de un fin común. Cuando su rendimiento es muy bueno y toman la senda del liderazgo, suelen se dialogantes y no pierden de vista los objetivos conjuntos incluso por encima de los suyos propios.

Antes que los lectores más sedentarios me echéis los perros encima, este análisis de lo que trata es de tendencias, de evoluciones personales que siguen una lógica basadas en la educación. Cuando en nuestra juventud hemos practicado deporte de competición hemos sido formados en valores tan importantes como la estrategia, la colaboración o el trabajo en equipo

Eso no quiere decir que los que únicamente haya practicado sillón-ball no puedan adquirir estos valores, pero sí que les puede costar más, y que parten con una desventaja inicial frente a los que ya fueron formados a temprana edad. Es el mismo tipo de desventaja con la que parte alguien que ha aprendido inglés después de los 18 frente a otro que lo lleva practicando desde temprana edad. Aún así, como en tantos otros aspectos de la vida, hay gente que tiene estos talentos innatos y los sacará a la palestra en cuanto sea menester. Son la excepción que confirma la regla.

Tampoco quiere decir que no haya otros campos (música, teatro…) en los que se puedan cultivar estos valores desde niño, simplemente creo que el deporte, por mayoritario, representaba mejor el concepto que trato de transmitir.

La moraleja de mi estudio (poco) científico es que si yo dirigiera un departamento de selección incluiría una pregunta sobre qué deportes ha practicado el candidato en su juventud. Probablemente la información que obtuviera no fuera determinante, pero desde luego sí me daría indicadores para comparar con los del perfil que estoy buscando.

Podría extenderme un poco más allá en mis deducciones, y si la Universidad de Michigan o incluso la Escuela de orfebrería de Amberes están dispuestas a financiarme estaría encantado de hacer un estudio más a fondo al respecto. De momento os invito a que juguéis, que investiguéis el pasado deportivo de quién os rodea y que saquéis vuestras propias conclusiones.

Y si las compartís aquí conmigo, mejor que mejor.

Jesús Garzás

2 Comments

  1. Hola Jesús,
    No puedo estar más de acuerdo con este post. Si finalmente encuentaras quien te financie el estudio, avísame! Tengo unos cuantos candidatos por ambos lados (deportistas y no deportistas) para incrementar el tamaño de la muestra ;-)
    Un abrazo!
    Xavi.

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