0

Team building… ¿gasto o inversión?

Supongo que todavía hay gente que piensa que cuando un equipo se gasta dinero para organizar un evento de team building, en el que sus empleados se permiten el lujo de “dejar de trabajar” un día para pasarlo fuera de la oficina haciendo “jueguecitos”, es porque les sobra el tiempo o les sobra la pasta.

Evidentemente yo pienso que este tipo de eventos son una inversión, pero desde luego no creo que sean una pócima milagrosa. ¿Cuándo funcionan y cuándo no? Eso es lo que vamos a tratar de ver a continuación.

team-building

Voy a simplificar y reducir los miles de escenarios posibles de convivencia de un equipo a dos:


- Convivencia sana y unión entre los integrantes del equipo: La buena noticia es que aquí un evento de team building no sólo funcionará sino que además no necesitará gran inversión. Ya explicamos en este blog por qué la amistad es una de las formas más baratas de aumentar la productividad, así que si tenemos la suerte de contar con un clima amistoso en nuestro equipo no se trata de dar palmas y sentarnos orgullosos a contemplarlo. Hay que cuidarlo. Por tanto, organizar un evento y sacar a los miembros del equipo de la oficina estrechará sus lazos más aún, aunque sea sólo llevarlos al campo a buscar setas. El tiempo alejado de los problemas cotidianos del trabajo les ayudará a tomar perspectiva y a asentar su tendencia natural de “buenrrollismo”.


- Equipo con desavenencias internas: He sido políticamente correcto definiendo este escenario, básicamente para que dé cobertura al espectro más grande de este tipo de situaciones, desde el equipo feliz con algún cadáver bajo las alfombras hasta el equipo en constante estado de guerra civil.

Para estos casos evidentemente el team building no será la medicina milagrosa para curar sus males. De hecho puede servir para cicatrizar heridas o para abrirlas aún más en función de cómo se gestione. ¿Recomendable? Sí, mucho, pero no de cualquier manera. Aquí, como cuando hacen experimentos en la tele, hay que poner el rótulo de “no probar en casa sin la ayuda de un profesional”.


Hablando en plata: los eventos de team building son el lugar ideal para sacar a la luz toda la mierda que se acumula por los rincones de un equipo, pero si no contamos con un profesional neutral que sepa cómo gestionar esa información que ha salido a la luz, en lugar de dejar la casa limpia la dejaremos más empantanada aún. Es como sacar las pelusas kilométricas que se ocultan bajo un mueble para dejarlas en medio del salón.

Por supuesto, este tipo de miserias que casi todos los equipos acumulan acaban por descubrirse tarde o temprano, por tanto cuanto antes salgan, mejor. Pero si además de destaparlas, las gestionamos, y somos capaces de poner en marcha un plan de acción para minimizarlas es cuando estaremos sacando mayor partido a nuestra inversión.

Un análisis previo que permita estimar la dimensión de los problemas que puedan salir a relucir, permitirá también calcular el tiempo necesario que tendremos que invertir en el evento de team building. Por muy avezados que sean los profesionales contratados, pretender que solucionen o encaucen todos los problemas en un solo día puede ser como pedirles que achiquen agua de un bote que está hundiéndose proporcionándoles sólo un colador.

En resumen, si se planifica, si se analiza la situación del equipo, se cuenta con la ayuda adecuada cuando sea necesario, y se organiza teniendo claro un objetivo en mente… El team building debe ser una inversión rentable. Un buen hábito, el séptimo de las personas (equipos) altamente efectivos si hacemos caso a Stephen Covey, porque este tipo de eventos se pueden considerar dentro lo que él denomina como “afilar el hacha”.

team by Miguel C Balandrano from the Noun Project

Jesús Garzás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *