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Viendo Star Wars con ojos de consultor de RRHH

Quería empezar el año con buen humor y no se me ha ocurrido una idea mejor que contaros lo que sucede cuando se contempla Star Wars con ojos de consultor de Recursos Humanos.

No voy a entrar demasiado al detalle para no revelar nada a los más rezagados en el visionado de “El despertar de la fuerza”, pero tengo que decir que gracias a esta nueva perspectiva algunas de las cosas que suceden y que podrían achacarse a cierta dejadez de los guionistas, son plenamente justificables. Más aún, dan sentido a la saga de principio a fin.

starwars

El Imperio, ahora La Primera Orden, lleva demasiado tiempo buscando a sus enemigos entre las fuerzas rebeldes sin darse cuenta que en realidad el mayor escollo para alcanzar sus malvados objetivos es una gestión deficiente de personas seguramente consecuencia de unas políticas de recuros humanos arcaicas y nada futuristas.

La nueva entrega de la saga Star Wars prácticamente comienza con la deserción de uno de sus stormtroopers. ¿Casualidad? No lo creo. Esta vez tenemos la ocasión de conocer un caso de cerca, pero podría afirmar sin temor a equivocarme que la tasa de abandono (atrition rate en su significado más literal) ha sido alta a lo largo de su existencia.

Descubrimos que los soldados imperiales son tratados como meros recursos hasta tal punto que carecen de nombre propio y que el trabajo que realizan en muchas ocasiones entra en conflicto con sus valores.

Las posibilidades de promoción y desarrollo de carrera son pocas y además sólo en casos muy contados la gente tiene interés en alcanzar posiciones de responsabilidad porque son públicamente conocidas las condiciones de estrés a las que son sometidos los mandos intermedios. Cada vez que un jefe recibe una tarea con la que teóricamente puede destacar y demostrar su valía en lugar de alegría lo que apreciamos es ese gesto inequívoco de tragar saliva. De hecho en El Imperio Contraataca, ya habíamos visto la poca tolerancia al fallo que muestra el comité de dirección, donde cada vez que hay un error buscan una garganta que apretar… de un modo literal. Se puede decir que se ven obligados a trabajar con la soga al cuello y encima sin ser escuchados por el senior management. Lo apreciamos claramente en alguna ocasión como cuando se solicitan a Darth Vader más headcounts para terminar las obras de la Estrella de la Muerte, y en lugar de interesarse por las necesidades detrás de la petición, amenaza con poner la pelota directamente en el tejado del CEO.

Precisamente el CEO de la empresa, el emperador Palpatine en los primeros años y actualmente el líder supremo Snoke, tiene la costumbre de abusar de la tecnología de telepresencia hasta para gestionar los asuntos más importantes que necesitarían de un trato cara a cara, más humano… o más alienígena, lo que proceda en cada caso. Habiendo viajes a la velocidad de la luz esto es de una dejadez imperdonable. Y tampoco se puede achacar a falta de presupuesto porque viendo las armas de destrucción masiva que construyen en la empresa, deben tener dinero a espuertas.

En ningún momento vemos feedback constructivo de parte de los superiores a su gente, sólo amenazas. Y las capacidades de mentoring de los líderes más destacados del lado oscuro dejan mucho que desear. A este respecto en El Imperio Contraataca apreciamos un gran contraste de aptitudes y actitudes en el siguiente ejemplo: Darth Vader y Yoda intentan ejercer de mentores de Luke Skywalker. El primero recurre al chantaje emocional, alude continuamente a lo personal e incluso ofrece recompensas materiales (el poder de la galaxia). Frente a él tenemos el ejemplo del sereno liderazgo de Yoda, más que mentor se le podría reconocer como uno de los primeros coach en la historia del cine. Hace continuamente preguntas de reflexión, muchas veces no se entiende lo que insinúa y deja siempre las decisiones en manos de su pupilo, “No lo intentes, hazlo o no lo hagas”

En estas condiciones de trabajo no es difícil llegar a la conclusión de que todos aquellos que trabajan para el lado oscuro presentan un nivel de compromiso mínimo. Me temo que entre las tropas de La Primera Orden no se hacen encuestas de clima, pero si las hubiera no me cabe duda de que el porcentaje de engagement sería preocupantemente bajo. Una vez llegamos a esta conclusión las lagunas que pudiera haber en el guión de la película se ven con otros ojos y no sólo desaparecen sino que cobran sentido.

No, no es que los controles de acceso a la nueva Estrella de la muerte sean deficientes, es que las personas encargadas de realizarlos no ponen pasión en su trabajo, como tampoco lo hacen los que tienen que buscar a la protagonista Rey cuando se escapa de su cautiverio… “como la capture me gano un ascenso… y ¿quién demonios quiere un ascenso con el estrés que tienen aquí los mandos intermedios?”, pensaran los soldados imperiales. Por no hablar de la comparación más evidente… para sacar información al mejor piloto de la resistencia, Poe, necesitan hacerle mil y una perrerías, porque él no sólo defiende una empresa sino también unos valores que son los suyos propios. Por el contrario cuando Han Solo y los suyos capturan a la ex–jefa de Finn, ¿Cuánto tiempo le cuesta a esta soltar la información requerida? Nada, porque nada es lo que un trabajador poco comprometido está dispuesto a dar por su compañía.

En definitiva, que si sabemos leer con ojos de consultor de recursos humanos y entre líneas las películas de la saga nos resulta fácil comprender que la falta de compromiso es más determinante que la fuerza en Star Wars. Más vale engagement que fuerza, sería la moraleja. La mala gestión de las personas y de su motivación acaba deparando malos resultados.

Pero tranquilos porque este modo de gestionar personas sólo ocurrió hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. En la actualidad ya no hay empresas que se comporten así, ¿verdad?

(Suena la música de la marcha imperial para acabar el post)

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Jesús Garzás

6 Comments

    • Muchas gracias!… Eso es porque no la has visto con ojos de consultora de RRHH ;)

  1. Jesús, en muy interesante el símil que utilizas. Y real, no cuidamos a la gente como deberíamos. Y el rol adjudicado a Yoda no podía ser más certero. Gracias por la visión.

  2. ¡Excelente post Jesús! A ver si un día te animas a analizar con las gafas del consultor de RRHH más en detalle a “los buenos” porque creo que no todo en ellos corresponde a una buena gestión. Por ejemplo, los Jedis. Son líderes porque tienen poderes y se les enseña desde pequeños a dominar sus poderes, se les inculca una filosofía de vida y se les prepara de maravilla, pero, según creo, solo unos pocos pueden ser jedis porque tienen la fuerza en su interior. Así, si uno quiere ser jedi y no tiene poderes, no puede. Parece que solo los “hijos de” pueden liderar la fuerza ¿Es esto justo? A raíz de esto, ¿Un líder nace o se hace?

    • Gracias, Guillermo! Bienvenido al blog, acepto tu propuesta y si veo esta Navidad la nueva de Star Wars me pondré las gafas de consultor para observar a los buenos :)
      Un saludo!

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